Tolima: retos institucionales, empresariales y ciudadanos para el desarrollo sostenible

 

El departamento del Tolima se ha caracterizado por su vocación agrícola y agroindustrial, al contar con una geografía variada y suelos fértiles. Es el mayor productor de arroz y de algunas frutas del país. Además, cuenta con yacimientos de hidrocarburos y minerales metálicos y no metálicos. Su ubicación geográfica es también privilegiada –aunque supone importantes desafíos– pues le confiere potencial para funcionar como proveedor de centros de consumo tan importantes como la capital del país y como vaso comunicante entre estos y la región Pacífico.

Sin embargo, el crecimiento económico del departamento se ha visto rezagado frente a otras regiones del país. Entre 2001 y 2014 la contribución del departamento al PIB nacional se redujo, pasando de 2,5% al 2,1%. Los índices de pobreza y de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) se han mantenido por encima del promedio del país y entre las trece ciudades más importantes grandes, Ibagué se caracteriza por tener la mayor tasa histórica de desempleo.

Esta situación se explica, en gran medida, por estar la economía del departamento basada en productos de baja complejidad que no requieren de altos conocimientos para su producción y que no fomentan la generación de empleo formal. Además, ha sido difícil para el departamento atraer nuevas inversiones productivas a los sectores de mayor complejidad económica que ayuden a crear conocimiento. El déficit en materia de infraestructura ha supuesto uno de los principales obstáculos para la integración y la inserción económica del Tolima.

Por otro lado, se reconoce la necesidad de articular la investigación aplicada con el desarrollo agroindustrial relevante para la región, de desarrollar otros sectores productivos y encontrar la manera de encadenarlos e integrarlos efectiva y sosteniblemente con los sectores considerados como tradicionales en la economía de la región. ¿Cómo avanzar hacia la generación de valor agregado?

En este sentido, un ejercicio que vale la pena destacar y que fue desarrollado por los tolimenses para los tolimenses, es la construcción del documento “Visión
Tolima 2025” que logra establecer unos derroteros claros en la agenda interna de desarrollo del departamento.
En efecto, las apuestas productivas plasmadas en esta hoja de ruta se centran en la agroindustria de alto valor agregado, encadenamientos agro-manufactureros y servicios, así como la promoción de nuevos sectores tales como ciencia y tecnología, la energía y la minería. Las fuerzas vivas de la región tienen claro para dónde se debe conducir su propio desarrollo, sin perjuicio
de la discusión permanente sobre estos temas y el reto que implica centrarse en proyectos concretos.

Existen, además, otras ventanas de oportunidad en sectores estratégicos para la economía de la región y la del país en general. El departamento tiene un alto potencial reconocido en el aprovechamiento sostenible y en condiciones modernas y amigables con el medio ambiente de los recursos naturales con los que cuenta en abundancia.

A fin de no pasar por alto las oportunidades que ofrece la región, resulta indispensable avanzar en un mejor relacionamiento entre las instituciones, las empresas y la ciudadanía, a través de la
construcción de una gobernanza tripartita que atienda las necesidades de crecimiento y progreso social de la región en un marco de sostenibilidad.

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