Durante varias décadas la política
antinarcóticos se ha concentrado
en la erradicación y suspensión de
las fases de siembra, procesamiento y transporte de sustancias psicoactivas, así
como en la búsqueda de estrategias orientadas a combatir el lavado de activos, la financiación de grupos violentos, el testaferrato y el fujo de los dineros del narcotráfico.
El gobierno nacional afirma que pese a los constantes golpes propinados a las estructuras mafiosas, la demanda de sustancias psicoactivas en las calles de Colombia ha aumentado, dando lugar a que el país deje de constituirse en productor de sustancias psicoactivas pasando a ser consumidor. |