Los esfuerzos por promover políticas que superen la pobreza en América Latina han fracasado sistemáticamente, debido a la incomprensión de la naturaleza intrínseca de los derechos de propiedad y su rol institucional. Usualmente se asocia dicho rol con la creación de los incentivos para favorecer la realización de inversiones productivas. Dicha visión asume que la propiedad es un revestimiento externo a la inversión que induce al empresario a invertir. Sin embargo, esta visión es incapaz de diferenciar la propiedad de los monopolios legales, que en ambos casos aparecen como la concesión de incentivos a la inversión. Este artículo replantea el concepto tradicional de propiedad: en lugar de asociarla con el control exclusivo de un recurso dado la define como la capacidad institucional para apalancar los descubrimientos empresariales de nuevos recursos sociales. Asimismo examina cómo la cultura económica latinoamericana ha consolidado “derechos de propiedad” que no son más que monopolios legales disfrazados con un revestimiento positivista de legitimidad jurídico-formal, por lo cual aparecen como instituciones incompletas, discriminatorias, que sólo benefician a minorías. Finalmente, se proponen medidas de política pública para difundir y fortalecer la propiedad en la región.
La nueva ley de contratación actúa en concordancia con los principios de la OIT (Organización Internacional del Trabajo). Sin embargo, existen zonas grises sobre las cuales no hay total claridad. Uno de los aspectos fundamentales sobre el cual giran estas dudas es el papel del individuo y su verdadera capacidad de autodeterminación.
En la medida en que un sistema de corte socialista como el chino, asume como iguales a todos los individuos, implícitamente niega en sus leyes cualquier diferencia relativa a género, credo, raza u orientación sexual. Surge entonces la inquietud sobre la verdadera capacidad de la ley para reconocer las diferencias entre individuos y ajustarse a las necesidades particulares de ciertos grupos, ¿hasta qué punto el gobierno chino va a aceptar la libre determinación en cuanto a las normas que regulan la contratación? Eso es algo que está por verse.
Por otro lado, es factible pensar que mayores obligaciones contractuales, implican mayores costos. Sin embargo, esto no es necesariamente cierto, pues a diferencia de otras economías que han sufrido de pérdidas de competitividad amén de unas condiciones laborales más estrictas para el empleador. En el caso de China, la relación laboral, tiene un carácter descentralizado.
Uno de los temas más sensibles para los países a la hora de firmar un tratado comercial, es el de la defensa comercial, es decir: la capacidad de un país para aplicar medidas que le permitan proteger sus productos ante la entrada masiva de bienes que pueden poner en peligro la producción nacional. Esto es de especial relevancia, porque para el gobierno de turno, los instrumentos de defensa comercial, son una especie de válvula de presión, que permite responder a las demandas sociales de uno o varios sectores que pueden sentirse perjudicados por un tratado de libre comercio y que pueden poner en peligro no sólo la vigencia de dichos tratados, sino también la estabilidad política de una nación.
El presente documento busca por un lado analizar la importancia de los instrumentos de defensa comercial, especialmente las salvaguardias, como mecanismos de amortiguación de impactos generados por los tratados de libre comercio, tanto en aspectos económicos como políticos; y por otro, estudiarlas desde un punto de vista práctico, viendo su desarrollo en la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y los problemas que allí se han generado, y la manera en que quedaron estructuradas en el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos.
Gracias a los avances y los buenos resultados de la Política de Seguridad Democrática, particularmente en lo que tiene que ver con la percepción de los inversionistas tanto nacionales como extranjeros frente a Colombia como un mercado emergente atractivo y que produce confianza, el siguiente eslabón de la cadena, sin duda es la justicia. Ese es el gran desafío. El fortalecimiento de nuestro sistema de justicia es fundamental para que en efecto se puedan ver en el corto y mediano plazo los réditos de formar parte de un sistema globalizado comercialmente. Esa debe ser nuestra meta.
No obstante ello, es importante tener claro que cualquier cambio en materia de justicia se debe llevar a cabo, y de hecho así se está haciendo, como parte del proceso del fortalecimiento institucional y no como estrategia para la aprobación del TLC. Es decir, los avances en materia de justicia deben hacerse con o sin TLC.
La inestabilidad política presente y futura entre Colombia y Venezuela, se deriva más de una creciente baja en el nivel de interdependencia comercial entre los dos países y de visiones integracionistas disímiles, antes que de posiciones políticas divergentes. Así se piense lo contrario, el incremento del intercambio comercial entre los dos países, está muy lejos de ser el óptimo, y comparado con las exportaciones de estos a terceros países, en el caso de Colombia no se ha ganado terreno, y en el caso de Venezuela, ha disminuido en 50%.
Es urgente profundizar en el nivel de diálogo político y comercial de modo que se generen alianzas productivas y consecuentemente, mayor estabilidad.
El presente documento tiene como propósito, realizar un análisis objetivo sobre la preparación de la Aduana colombiana para enfrentar los retos que le impone la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Así el objetivo es reforzar los aspectos en los que presenta una mayor debilidad. En efecto no se puede perder de vista que en la aplicación de este Acuerdo deben tenerse en cuenta otras variables diferentes al arancel, tales como los temas de valor y origen, la aplicación de las normas armonizadas , los mecanismos de concertación y de diálogo entre las diferentes entidades que intervienen en el proceso, así como la tecnificación y automatización de las operaciones aduaneras, que son variables de extraordinaria relevancia no sólo para obtener los resultados esperados sino para alcanzar los niveles de competitividad en términos de costos y de tiempo respecto a Estados Unidos.
Aunque la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, hace un tiempo tomó medidas para reestructurar el área técnica, tales como la creación del Grupo de Origen de la Subdirección Técnica, y ha venido capacitando funcionarios en materia de reglas de origen desde hace un tiempo, aún se está lejos de asumir el control en este aspecto, ya que el inspector de aduanas en la mayoría de las oportunidades no dispone de información suficiente para objetar un certificado de origen en el momento de autorizar el levante de la mercancía o en muchas oportunidades esta información es señalada de manera parcial omitiendo datos del comprador o importador cuando son vendidos a un tercero.
En vista de que el bajo nivel de cumplimiento de la legislación laboral colombiana ha sido unas de las piedras en el zapato frente a la ratificación del TLC que se ha negociado con Estados Unidos, en este texto se intentará mostrar cómo el TLC en particular y la política colombiana de internacionalización económica en general, tienen el poder de contribuir en un incremento de la eficacia de la legislación laboral colombiana. Si bien el punto de solución de controversias del capítulo laboral será criticado, en la medida en que se estima que los procedimientos y plazos son bastante indeterminados, y además, está pensado solamente para reparar situaciones de ventaja desleal provocada por incumplimientos laborales más que a reparar el derecho violado, mostrará no obstante, que las sanciones o multas a las que estaría abocado el país en caso de incumplimiento de la legislación laboral, así como la presión que ejercerán los órganos de cooperación tendrán significativa incidencia en el aumento del cumplimiento en materia laboral. Así mismo, se mostrará que en general, la política colombiana de internacionalización comercial se ha traducido en un cambio de mentalidad del gobierno, pues ha llevado a cabo programas y acciones que serán relevantes para cumplir con el objetivo de superar el bajo nivel de cumplimiento de las normas laborales.
El gobierno de EE.UU. tendrá que revisar los tratados de libre comercio firmados con Colombia y Perú antes de su ratificación por parte del Congreso, por cuanto las disposiciones en materia laboral y ambiental no contienen el grado de protección suficiente para forzar a estos países a incrementar el nivel de cumplimiento de sus legislaciones internas. No se ha definido si las modificaciones se llevarán a cabo por medio de un acuerdo complementario o “side letter”, tal como lo han pedido los países latinoamericanos o si se renegociará el capítulo laboral para insertar en éste las modificaciones pertinentes. De igual manera tampoco se conocen cuáles son las modificaciones de fondo que se van a adoptar.
El temor manifestado por Colombia y Perú frente a una posible renegociación integral del capítulo laboral, se debe a que si dicha renegociación no se concreta antes de que expire la Ley de Promoción Comercial (TPA), los países se verían abocados a una nueva negociación bajo el marco de una nueva Ley de Promoción Comercial. Por su parte, las autoridades de los EE.UU., concientes de que la revisión del capítulo laboral prolongará el término que se había calculado para la ratificación del Tratado, han declarado que el ATPDEA podría ser prorrogado por un año más. Aunque esta declaración imparte tranquilidad a los exportadores colombianos, la incertidumbre que se ha generado en relación con los ajustes del capítulo laboral, reclama un análisis sobre el mismo.
Las discusiones sobre comercio parecen desconocer la más simple noción sobre la historia de la humanidad. El mundo le debe sus principales avances, los grandes imperios fueron forjados gracias al intercambio, las ciudades más importantes del mundo fueron y siguen siendo también los puntos más importantes de comercio, las economías que más crecen son aquellas que fueron capaces de ajustar su realidad a las necesidades comerciales del momento, entonces ¿por qué todavía discutimos respecto al libre comercio? Es importante superar esta etapa, miremos más allá.
Tal vez uno de los puntos de inflexión más importantes en la historia del país, y sin duda la mayor apuesta del Gobierno Pastrana, es el Plan Colombia (PC), una estrategia que busca, muy al estilo del Plan Marshall, establecer las bases para el desarrollo del país dentro de un entorno pacífico y libre de narcotráfico.
Las elecciones parlamentarias en los Estados Unidos se encuentran en un punto crucial, no sólo porque, según las encuestas, después de más de diez años los demócratas están a punto de recuperar la mayoría tanto en la Cámara como en el Senado, sino porque, desde el punto de vista de algunos países latinoamericanos, de este resultado dependen sus relaciones futuras.