El uso de las licencias compulsorias en Colombia y sus efectos en la innovación

Esta semana se llevará a cabo en Ginebra la Junta Directiva de la Organización Mundial de la Salud, y Colombia es uno de los 34 miembros de este máximo órgano decisorio. Es en esta reunión donde se define la agenda anual de la Asamblea Mundial de la Salud y los propósitos de los siguientes años, razón por la cual Colombia tiene la oportunidad de jugar un rol importante.

Este año, la agenda establece que la prioridad para los próximos cinco años será mejorar el acceso a medicamentos. Indudablemente, es un problema urgente y es importante centrar esfuerzos en resolverlo. Sin embargo, la hoja de ruta que plantea para resolver este problema debería preocupar a Colombia, pues traza una estrategia para lograr un mayor uso de las licencias obligatorias.

Las licencias obligatorias, también conocidas como licencias compulsorias, son un mecanismo utilizado para suspender temporalmente las reglas generales de propiedad intelectual. En esencia, bajo una licencia obligatoria, una persona o compañía que busca utilizar la propiedad intelectual de otra persona puede hacerlo sin solicitar el consentimiento del titular de los derechos y le paga una tarifa fija por la licencia.

Algunos medicamentos y tratamientos, especialmente los más nuevos, son extremadamente costosos. Es por esto que algunos formuladores de políticas sostienen que las licencias obligatorias son la solución para bajar los precios. Pero la realidad es que, si continúan emitiendo tales licencias, en realidad infligirán costos mucho más altos en sus propias economías, mientras que logran poco en términos de bajar los precios de los medicamentos o ampliar el acceso a medicamentos innovadores. Esto a pesar del hecho de que las barreras reales para acceder a los medicamentos no son las patentes, sino la infraestructura, la regulación y los impuestos.

La OMS es una institución con recursos limitados, por lo que sería más eficiente si centrara sus esfuerzos en pocos temas importantes, en vez de extenderse a cubrir temas que pueden estar fuera de su mandato y experiencia.

En una era de globalización en la que las industrias basadas en el conocimiento son el motor de la mayoría de economías exitosas, los derechos de propiedad intelectual (DPI) deben ser considerados como instituciones fundamentales para el mercado, junto con los derechos de propiedad física y el Estado de Derecho. Desde su posesión como presidente de Colombia, Iván Duque ha enfatizado en la creciente importancia de los derechos de propiedad intelectual para la economía colombiana. Utilizar las licencias compulsorias perjudicaría este ecosistema, pues debilitar el sistema mundial de PI socavaría tanto la innovación como el crecimiento económico, y en particular la capacidad de países como Colombia para participar en cadenas de valor a nivel mundial.

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