Democracia y Libertad Económica: una apuesta por el futuro

Andrés Molano Rojas*

Bogotá, D.C., diciembre de 2017

Latinoamérica en las urnas

Los recientes comicios celebrados en Chile y Honduras marcan el inicio de un ciclo electoral crucial para América Latina. Entre el mes que acaba de concluir y 2019, contra un telón de fondo excepcional, 14 países acudirán a las urnas para elegir Presidente y renovar sus Legislativos. Y está, además, el proceso de sucesión (¿de qué otra forma podría llamarse?) de Raúl Castro en Cuba, en caso de que finalmente cumpla su anuncio de no postularse una vez más para ocupar -al menos explícitamente- la jefatura del régimen.
¿Qué es lo que hace excepcional el escenario electoral de los próximos dos años en la región?
Durante la primera mitad de la década de 1990 se produjo en América Latina una suerte de doble convergencia. Por un lado, una convergencia política, resultado de la convicción compartida de que la democracia liberal representativa constituía un logro que había que
defender y consolidar para dejar atrás, de manera definitiva, la ominosa experiencia autoritaria de la que tanto había costado deshacerse y cuyo único vestigio es el Castrismo cubano. Por el otro, una convergencia alrededor de la economía de libre mercado y la apertura comercial como elementos clave de la ecuación del desarrollo.
Esa doble convergencia se rompió en 1999, con la llegada al poder de Hugo Chávez en Venezuela, así como de otros líderes que emplearon los instrumentos de la democracia para subvertirla, aferrarse al poder y erosionar el Estado de Derecho, aupados en la frustración de amplios sectores de la población frente a las élites políticas tradicionales y frente a las promesas de un progreso que, aunque en efecto se produjo, llegó tras un duro proceso de ajuste y de manera muy desigual.

(*) Director Académico, Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga
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