América Latina y las amenazas a la democracia

Andrés Molano-Rojas*

América Latina y las amenazas a la democracia

Para América Latina la democracia nunca ha sido un asunto fácil. Cuando los Estados de la región nacieron a la vida independiente, la mayor parte encontró su inspiración política en los ideales del constitucionalismo liberal y republicano. En consecuencia, adoptaron regímenes constitucionales que reivindicaban el imperio de la ley, la separación de poderes, la garantía y protección de los derechos y libertades fundamentales de los individuos, la soberanía nacional y el gobierno representativo. Sin embargo, la débil consolidación estatal y los remanentes de una cultura política y una estructura social y económica no siempre congruentes y sincronizadas con tales instituciones, frustraron muchas veces esta apuesta y favorecieron el faccionalismo y el caudillismo, y a la postre, condujeron a guerras civiles, golpes de cuartel y diversas formas de autoritarismo. En el siglo XX las posibilidades de transitar por la vía democrática se diluyeron como consecuencia de las lógicas geopolíticas de la Guerra Fría, de la Doctrina de Seguridad Nacional y de la amenaza que representaba la insurgencia armada. Y aun así, a pesar de tantas frustraciones, la aspiración a la democracia permaneció latente y afloró una vez más, con renovada esperanza y vitalidad, a mediados de la década de 1990, cuando la región fue escenario de lo que Samuel Huntington llamó “la tercera ola” de la democratización.

(*) Investigador principal, Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga
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