Boletín No. 41 Código de ética del Congresista

Código de ética del Congresista

La gran mayoría de los estudios dedicados a medir la confianza que los ciudadanos tienen en las instituciones públicas de nuestro país muestran resultados bastante desalentadores en lo que a Congreso de la República y Partidos Políticos se refiere. Los datos arrojados por las encuestas realizadas por Latinobarómetro en el año 2005, dejan a estas dos instituciones muy mal paradas ya que obtienen los puntajes más bajos en cuanto al grado de con-fianza de los ciudadanos hacia ellas. Por otro lado, la tercera edición del Índice de Integridad elaborado por Transparencia por Colombia, que mide los riesgos de corrupción y los niveles de integridad de la Instituciones Públicas Nacionales, resalta de manera preocupante el bajo promedio obtenido por la rama legislativa. «El Senado con 43,22 puntos se ubica en un nivel de riesgo muy alto (Bajos niveles de integridad y alto riesgo de corrupción) y la Cámara de Representantes en riesgo alto con 49,90 puntos.»2 Adicionalmente, expertos nacionales en el tema, entre ellos John Sudarsky y Salomón Kalmanovitz, han coincidido en afirmar que en Colombia la confianza en el Congreso y en los Partidos Políticos está ligeramente por encima de la depositada en organizaciones guerrilleras y paramilitares. Esto «se convierte en fuente de preocupación para nuestra clase política»3, debido a que es precisamente ésta quien se ha encargado de formar la imagen de las instituciones del Estado.

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